Errática publicación desde 2004
Elsa RBrondo
elsarbrondo@gmail.com

martes, 18 de septiembre de 2007

Negocio público de secretos anónimos


El blog de Frank Warren se encuentra en el número 13 de las preferencias publicadas en Technorati. 10,813 personas lo han incluido como enlace en sus páginas. Su proyecto es bastante original y lucrativo.
En PostSecret Warren publica secretos anónimos que la gente envía por correo ordinario en forma de postales. Los confesados ceden todos los derechos de autor.
Warren ha publicado con todas estas postales cuatro libros y quizá vendrán más.
No sólo es el contenido, sino la singular manera en que los convocados lo plasman en las postales, lo que hace que PostSecret sea atractivo.
Siguiendo todas las reglas del thriller, Warren publica apenas una docena de secretos... y al final del blog el anuncio de su último libro.
Lo que no daría Freud por articular todos estos discursos. Protegidos por el anonimato. Lanzados al espacio público. Invención y juego de pulsiones íntimas.

viernes, 7 de septiembre de 2007

De repeticiones, pérdidas y cómo la vida lamentable de la viudas en la India me hizo recordar


Hay una razón por la cual se presentan constantemente ciertos motivos. Al principio tenues se vuelven repeticiones cada vez más nítidas. Vi Water (2005) de la directora india Deepa Metha hace unos meses. Situada en los años 30, cuenta dos historias de una mujer y una niña viudas que se entrelazan con la vida de otras viudas en la ciudad de Varanasi, al norte de la India. Me pregunté, entonces, si las condiciones en la India habrían cambiado. El motivo volvió a presentarse de improviso: hace unos días pude ver el excelente trabajo del fotógrafo Fazal Sheik. Buscaba unas imágenes sobre la muerte en Afganistán y me topé con un libro de triste belleza llamado Moksha en donde viudas de Vindravan relatan sus historias. Esta ciudad es el santuario de Krishna, con más de 4,000 templos dedicados a su veneración. Lugar, también, en donde viven actualmente más de 10,000 viudas, exiliadas de todo lugar social. Varanasi, Vindravan y Puri son ciudades en las que se refugian miles de mujeres que han perdido su lugar en la historia. Pienso ahora en mi madre, viuda a los cuarenta, y en la triste fortuna que le habría esperado en Vindravan. Ella tuvo otra vida, seguro más luminosa, pero difícil como la de cualquier otra mujer en el mundo.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

De cómo las revoluciones transforman el tiempo y la mirada en silencio y vacío


Carga demasiadas cosas en el perentorio momento de la foto. Son las primeras décadas del siglo XX en México. Revolución del tiempo. Un tiempo que obliga a cargarlo todo, de camino al camino del que tal vez no se regrese. La mirada orgullosa o triste o sin fondo, vacía. Un "niño federal" dice un pie de foto dictada por la historia sin memoria, la que no nos dará cuenta de esa pequeña vida quizá de doce años, eterna y cansada.

sábado, 1 de septiembre de 2007

viernes, 10 de agosto de 2007

El lenguaje de las mujeres y de cómo Harriet Powers, una esclava negra, narró historias con hilo y telas

Harriet Powers fue una esclava del sur de los Estados Unidos que durante el siglo XIX creó con sus manos varias piezas de pacht work quilt (una técnica que combina el ensamblaje de diversas piezas de tela con un acolchado producido por puntadas en el diseño). Lo interesante de sus obras, más allá de la sorprendente elaboración, dados los pobres elementos con los que ella contaba, es su naturaleza narrativa. Harriet cuenta pasajes de la Biblia y acontecimientos cotidianos en hermosas colchas, dedicadas a resguardar a sus hijos en las barracas sureñas de esclavos. Sus figuras son primitivas y su paleta limitada (los colores provienen de las telas a las que podía tener acceso, pero también recuerdan los colores de muchos motivos del arte africano). Se cuenta que Harriet se vio obligada a vender una de sus obras por cinco dólares. Imagino las incontables noches que invirtió esta mujer en la elaboración de sus obras, a la luz de una vela, después de una extenuante jornada. Sobre todo, imagino la sensibilidad de Harriet, huyendo con su aguja e hilo a un lugar creativo y literario.

Lenguaje como el Nu-shu, que se cultivó en la China rural, para comunicar aliento a las mujeres, bordado o escrito por ellas, escondido en ropa, pequeños libros de tela y abanicos de papel.

lunes, 23 de julio de 2007

Un día lluvioso

Ayer una lluvia pertinaz presenció mi apenas sueño. Pensé que hoy sería un día del sol, pero las nubes se han empecinado en cubrir esta ciudad que mal iluminada luce estéril. Día motelero quizá para los que tienen tiempo.

Evoco, al resguardo de los goterones, esta combinación de The Cure y Korn, In between days y Make me bad.

sábado, 21 de julio de 2007

El mundo de Moleskine

No se trata de hacer publicidad a Moleskine ni de confesar que tengo varios cuadernos de la marca. Afortunadamente no son tan caros como una Mont Blanc y el posicionamiento de marketing tiene más que ver con la tradición que con el prestigio. Muchos notables artistas y escritores tuvieron una libreta Moleskine de la primera época parisina, sobre todo como cuaderno de viaje. La seducción que produce a los nuevos compradores es tener en sus manos una reproducción de aquellos cuadernos que usó Picasso, por ejemplo, para hacer sus apuntes. Al final, poseer un Moleskine resulta lo mismo que tener un lienzo en blanco, todo depende de lo que cada quien haga con un soporte que tiene historia, pero que nos es más que una suma de hojas encuadernadas. Cada uno puede emprender su viaje particular con los objetos.

En octubre del 2006 en Londres y junio del 2007 en Nueva York se llevó a cabo la exhibición de 70 cuadernos Moleskine usados por artistas, arquitectos, ilustradores, diseñadores, escritores y músicos de todo el mundo. En la página de DETOUR, Moleskine city notebook experience se pueden ver todos los cuadernos de la exposición, aunque en el caso de los escritores apenas se pueda apreciar los trazos de su escritura como en caso de Javier Marías.

El cuaderno de Stefano Faravelli es uno de mis favoritos.



jueves, 19 de julio de 2007


Perdí una antología de poesía latinoamericana, prestándola a quien no pude nunca recordar. "Tonto el que presta un libro, tonto el que lo devuelve". Todas las liberías de viejo han conocido mi desconsuelo, nunca más tendré ese libro en mis manos. Y no es que fuera el mejor ni el más completo, pero lo que se pierde siempre parece lo más valioso. De él sólo me quedan algunos versos mal aprendidos, mal recordados del chileno Jorge Teillier:

"Cuando comprendas que sólo puedo amar los pueblos donde el tren no se detiene, ya podrás olvidarme para saber quién soy deveras"

martes, 17 de julio de 2007

Envíen a los payasos

Escuché por primera vez Send in the clowns de Stephen Sondheim de la voz de Judy Collins. Recuerdo que mi hermano y yo estábamos en casa de unos amigos de mi mamá en Ocosingo, Chiapas (pueblo que en aquel entonces lindaba con la selva de los Altos). Mi hermano descubrió el disco y cuando comenzó Send in the clowns estábamos en la terraza, viendo aquel pueblo de adobe y tejas de barro, verde en invierno; observando los pasos cotidianos de ladinos e indígenas. No sé por qué, pero esa imagen sigue intacta, aún después de saber quién era Sondheim y lo que significaba la canción. Para mí Send in the clowns está en un rincón de los Altos de Chiapas, con olor a pino y a cuero, invierno de naranjas y campanarios.

De todas las versiones disponibles ésta de Ruthie Henshall me parece notable.

sábado, 14 de julio de 2007

Libros alterados | Altered books

Está de moda alterar libros. Uno va a una librería de viejo, compra un libro que supone no contiene nada importante y se dispone a alterarlo, o usando la terminología más ortodoxa a "intervenirlo". La operación puede variar según el "artista", algunos (los más interesantes) dibujan, pegan o pintan sobre las páginas, rescatando palabras, líneas completas, componiendo sobre el libro impreso un nuevo texto. Las palabras azarosas se vuelven poemas y aforismos. Los hay también (los menos interesantes) que cubren por completo las páginas con collages o dibujos (me pregunto si tiene algún sentido comprar un libro impreso, habiendo tantos libros blancos circulando hoy en día).

Hacer suyo un libro no está mal, aunque yo me inclino por la lectura como forma de apropiación. Tengo todavía una veneración por la letra impresa y suelo anotar discretamente mis libros con lápiz. Con los cuadernos, en cambio, nunca he estado dispuesta a dejarlos ir sin mi impronta. Pero es que esos objetos que están por hacerse, con esa promesa de hojas blancas, tienen que ser dotados de una identidad antes de ser acometidos por la pluma.

Me pregunto cuál sería el libro que yo elegiría para alterar, si es que pudiera siquiera pensar en ello.