Errática publicación desde 2004
Elsa RBrondo
elsarbrondo@gmail.com

sábado, 30 de junio de 2007

LAS FRONTERAS

Cuando alguien nace en la frontera le es más fácil desplazarse, viajar, des-ubicarse. Mi abuelo nació en Monterrey, se trasladó con su padre durante la revolución a Nueva York no sin antes hacer escala en no sé cuántos estados de eso que llaman la “unión americana”. Luego, tras perder un ojo poniendo durmientes en esa mítica ciudad y después de obtener un título de contador, regresó a México y se instaló en Chihuahua. Ahí conoció a mi abuela y recién casados vinieron al Distrito Federal, omphalos del reino de la esperanza. Aunque, a partir de entonces, mi abuelo no viajó (salvo por las escapadas veraniegas al norte) se dedicó –junto con mi abuela— a recorrer la ciudad. Vivieron en todas las colonias conocidas, mudándose hasta dos veces por año. La diáspora finalmente terminó en Coyoacán (lugar de coyotes en nahuatl), pueblo, barrio y delegación de estirpe prehispánica, colonial y ahora posmoderna.

Mi abuelo era un hombre fronterizo, no temía desplazarse, quizá porque como a cualquier persona que viva en el límite le era fácil brincar al otro lado, algo que creo también comparten los que viven cerca del mar. Haber nacido en el omphalos de México supongo que produce el efecto contrario.

viernes, 29 de junio de 2007

UNAM, PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD


Acabo de ver la noticia: El campus central de Ciudad Universitaria (CU) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue nombrado por la UNESCO patrimonio cultural de la humanidad.

No puedo hablar por todos los universitarios, pero a mí me hizo el día. Con todos los problemas y detalles que se le puedan encontrar, la UNAM es uno de los pocos espacios en México que garantiza la libertad del pensamiento crítico. En sus edificios ha estudiado lo mejor de la inteligencia mexicana (Elena Garro, Octavio Paz, Juan Rulfo, Rosario Castellanos, Carlos Fuentes, Dolores Castro, Jaime Sabines y Sergio Pitol, por nombar sólo a algunos). El espacio físico (con obras de Juan O'Gorman, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, José Chávez Morado, Mathías Goeritz, entre otros) y los seres que han estado, están y estarán ahí son un patrimonio incalculable.

jueves, 28 de junio de 2007

Una ciudad desierta

Una ciudad desierta,

una calle sin nombre,

una puerta perdida, una puerta, otra puerta, otra puerta

Los pasos vacilantes transitan ciegos por la acera

En cada mano las llaves, promesas de hojas secas

El corazón busca en vano, besa, acaricia, se entrega

Las llaves no son de nadie

No abren ninguna puerta.

Octubre/2000

martes, 26 de junio de 2007

FANTASMAS






La noche se ahoga en las pestañas de una niña. Duerme por mí, mientras despiertan mis fantasmas, me sonríen y tratan de hablar desde su imagen.

lunes, 25 de junio de 2007

Lo que hay en mí de Joseph Cornell

El título es pretencioso, sin duda, "lo que hay en mí de Joseph Cornell" podría ligarme indisolublemente con este artista norteamericano que sin salir de casa, se convirtió en uno de los artistas más interesantes del surrealismo. Pero no me voy a extender en información que cualquiera que se interese puede encontrar en la red. Tampoco pretendo lo imposible, Cornell es Cornell, pero hay algo de su espíritu coleccionista en mí. No es sólo atesorar objetos, papeles, escritura, sino transformar esos materiales en algo más. Tengo la impresión que un alma ordenada coleccionará en cajones, por ejemplo, botones atendiendo a sus tamaños, colores y formas. Los desastrosos, los que guardamos sin razón aparente, los que recortamos una imagen o un texto, los que no buscamos en una sola dirección, acabamos por imponer un otro orden al mundo: quiero pensar en el arte y ese arte del que Cornell es sin duda uno de mis artistas predilectos. Vean si no La Caja de Cristal.

domingo, 24 de junio de 2007

TIMBRES LITERARIOS

Estos collages, aunque apenas se pueda apreciar, contienen las primeras líneas de tres novelas: Mañana en la batalla piensa en mí de Javier Marías, Rayuela de Julio Cortázar y Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. Los hice en el 2001 y forman parte de un proyecto más ambicioso que todavía está en proceso. La idea general de trabajar tanto con el collage como con el assemblage (collage tridimensional) surgió de mi costumbre por recortar y guardar papeles. Algo así como el daño colateral que produce la afición por la lectura y el arte. El olor a libro nuevo, la textura del papel por los dedos, las ilustraciones y, por otro lado, mi vocación de pepenadora.

sábado, 23 de junio de 2007

LAS SIETE VIDAS DE SONIA


Hace ya muchos años mi hermano me trajo de Boston un pequeño libro The literary cat, con citas de escritores sobre felinos. En este libro Aldous Huxley aconseja sabiamente, "If you want to be a psychological novelist and write about human beings, the best thing you can do is keep a pair of cats" [Si quieres ser un novelista psicológico y escribir sobre los seres humanos, lo mejor que puedes hacer es tener un par de gatos]. Hasta ahora he cumplido fielmente con el aviso, pero como dijo Torri "las sirenas no cantaron para mí". Tengo dos gatas, veo en ellas -tal como se promete- las pasiones humanas, pero todavía no escribo una novela psicológica.

Hace unos días llegó a la casa Sonia, una pequeña gatita arrabalera que tiene más males que belleza (no hay más que ver la foto). Llegó sin ser invitada y todavía no estoy muy segura de que se quede. Huxley no contempló mi caso, ¿qué se puede escribir cuando se tiene tres gatas, Salomé, Sabina y Sonia? Por el recibimiento que le han dado a Sonia sus colegas esto bien podría terminar en tragedia, pero el texto dramático no se me da muy bien.

Aprovechando las bondades del blog, este será el punto de arranque de una nueva forma narrativa. Algo así como, micro-multi relatos de las siete vidas de Sonia, eso sino termina abruptamente en una sola vida debido a razones que cualquiera puede imaginar.

jueves, 21 de junio de 2007

UN PODCAST FILOSÓFICO


Mi querido amigo Armando Villegas me envió el enlace a los archivos de podcasts de La rebelión de los tropos, un programa de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos sobre filosofía, retórica y política que él escribe y conduce.

La rebelión de los tropos es muy interesante porque cada programa es temático (retórica, política, filosofía) e intenta explicar cada noción de una manera accesible a todo público. Para los que como yo, tememos al lenguaje oscuro de los "iniciados", agradecemos programas como éste. Además es un placer escuchar la voz y elocuencia del maestro Villegas.

Que las humanidades se apropien de los nuevos medios de comunicación me parece un acierto.

Si quieres echarle una orejita, aquí está:

http://podcasts.uaem.mx:16080/weblog/blog/rebelion/

domingo, 17 de junio de 2007

DE EPIFANÍAS...

Paris, je t’aime es 18 cortometrajes. Un verdadero reto a los reseñistas que, salvando las dificultades de hablar de cada uno de los mini filmes, bien podrían decir: irregular, fragmentaria y con todos los matices del amor, Paris, je t’aime tendrá algo para complacer al espectador. Y es que es imposible que uno no encuentre en este catálogo de microhistorias la suya. Incluso es obligado hacer la lista de las mejores y de las peores. Y eso hicimos Vanya y yo cuando salimos del cine. Yo un poco atolondrada y él pensando que me había dado un ataque de locura (nunca he podido evitar el efecto que la sala cinematográfica provoca en mí: necesito silencio hasta poder integrarme de nuevo a ese otro espacio que nos impone la luz).

De mi selección que serán no más de cinco o seis cortos de
Paris, je t’aime me gustaría rescatar "14th arrondissement" dirigida por Alexander Payne (director también de Sideways, 2004, esa pequeña historia de un catador de vinos de California interpretado por el actor, casi siempre secundario, Paul Giamatti). “14th arrondissement” es la historia de una gorda mujer norteamericana de mediana edad, empleada de correos, de vacaciones en París. Ella va leyendo una composición para su clase de francés en voz en off de su viaje, con el tono que esperamos de un gringo inculto de clase media arrojado al mundo exquisito de París. Aquí no hay choques culturales, porque para bien o para mal, el imperio decadente de Norteamérica se siente a sus anchas en París. Ni hamburguesas ni cocacolas le serán escatimadas a esta pobre mujer que intenta imponer su forma de vida a una ciudad que se ha impuesto a muchas otras formas de vida. Pero, y esa es la razón por la cual “14th arrondissement” es uno de mis cortos favoritos, la mujer, sentada en un parque, experimenta la epifanía más necesaria: la vida. De pronto, describe que en ese momento siente algo que le provoca una mezcla de tristeza y alegría. La vida se le revela así a bocajarro. El rostro regordete de Margo Martindale (otra actriz secundaria, rescatada por Payne) ilustra la revelación de un modo que no tendría ningún reparo en llamar conmovedor. Porque así son las epifanías, diría Joyce, necesitan del agridulce sabor de las lágrimas apenas asomadas y de una alegría que no puede caber en el cuerpo. Por fin, por fin vivir.

Este momento [que quizá no cambie sustancialmente la vida de una empleada de correos rolliza y sin muchas expectativas] se lo ha regalado París. Y por eso creo que es la más fiel al título que aglutina las 18 historias:
Paris, je t’aime.

Aquí pueden ver el corto completo.


domingo, 10 de diciembre de 2006

A TODOS LOS UNIVERSITARIOS

"Reivindicamos a nuestra Universidad Nacional Autónoma de México; el carácter público, gratuito y de calidad de la educación que se imparte en sus aulas, y [...] estamos listos para defender con inteligencia la educación pública”.


Bolívar Huerta, académico del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación

La Jornada/10|dic|2006

jueves, 30 de marzo de 2006

NO A LA LEY "TELEVISA"

Esta es una carta enviada a Grupo IMER (Instituto Mexicano de la Radio) como parte de una campaña de resistencia a la aprobación de reformas a la ley de radio, televisión y telecomunicaciones en México, por parte del Senado de la República.

Estimados amigos de Imer:

Estoy en contra de la reforma a la ley de radio y televisión. De esta reforma observo tres peligros:

1.- La concentración de privilegios en tres empresas: Televisa, TVAzteca y Telmex.
2.- La pérdida de control y regulación (reales) del Estado mexicano sobre concesiones, usos de espacio de telecomunicaciones e ingresos por concepto del servicio de digitalización.
3.- La desventaja en la que coloca a los sistemas públicos de comunicación masiva (a los cuales se ignora olímpicamente en la minuta) sobre los grandes duopolios, propiciando su futura desaparición.

Los que estamos hartos de la telebasura y gozamos con las pocas opciones de radio y televisión alternativas no podemos apoyar una ley que da amplios poderes a unas televisoras que pretenden no sólo el control económico, sino el empobrecimiento de nuestra cultura y la manipulación de información con base en sus intereses.

Si quieres externar tu opinión puedes escribir a
opina@imer.com.mx

lunes, 6 de marzo de 2006

"Caminaba al altar, feliz esposa, cuando llegó la muerte, aquí reposa"


A finales de marzo reabrirán el panteón de San Fernando, en el centro de la ciudad. Este panteón fue cita obligada y última morada para los célebres mexicanos del siglo XIX. Es seguro que en estos días, en los diarios, aparezcan notas al respecto. Quien lo haya conocido hace unos treita años sabrá que con todas las remodelaciones que ahora experimente no podrán serle restituidas sus verdaderas joyas. Sí, ahí está la tumba de Vicente Guerrero, de Ignacio Zaragoza y de Benito Juárez, pero también la de muchos mexicanos a los que el tiempo les robó su memoria. En los numerosos nichos que conforman las paredes del panteón había lápidas de una silvestre belleza: "Caminaba al altar, feliz esposa, cuando llegó la muerte, aquí reposa". Relatos de causas de muerte-niña, epidemias, accidentes y sorpresas. Esas lápidas ya no existen, en su lugar unas placas de piedra indican el lugar de unos restos sin nombre, sin historia. Las tumbas de los héroes les devuelve un poco de la humanidad perdida entre tanto día festivo, parágrafo en libro de texto y monumento a su gloria, pero las tumbas de las muertes pequeñas, por lo menos para mí, son otra cosa. Contada su historia en apenas unas líneas uno invoca la pérdida, pero también la vida. Habrá que ir al panteón de San Fernando a llorar un poco por ellos, los sin lápida.

martes, 27 de septiembre de 2005

De ciudad

Hoy no me importa que el tránsito vaya lento, lentísimo en mi carril. Detrás del volante dejo ir mi tristeza, transito en automático, mirando apenas las señales. El automóvil que me precede tiene las intermitentes encendidas, me siento aliviada por esta pausa, por esta lentitud que me permite soltar algunas lágrimas. Tomo una desviación y me doy cuenta que he acompañado a un cortejo fúnebre, a dos coches del mío estaba la carroza.

martes, 9 de agosto de 2005

Las letras invencibles de María García Velasco

María presentó su poemario Letras Vencidas hace unos meses en Tarragona, España. Sus amigos en México recibimos con envidia la invitación por correo electrónico. Ya nos habría gustado estar a su lado y escucharla leer su poesía que podría ser descrita con todos los adjetivos del desaliento, pero también con todos los tonos de la sensualidad. Hace unos meses, también, María me hizo llegar un ejemplar de sus Letras Vencidas y hasta hace una semana (gracias a este húmedo verano) he podido disfrutarlo y sufrirlo. La poesía de María García Velasco (Guadalupe) así entre paréntesis, como nicho o como altar, compromete a sus lectores a ser testigos de un dolor que de ser tan suyo se vuelve también un poco en nuestro. Un dolor irrenunciable que María ha traducido con rigor y honestidad en arte. Algo en sus versos me hace pensar en uno de los cuadros de Kahlo, ese torso abierto, ensangrentado, en donde el yo íntimo, lastimado, se arriesga a transitar por el espacio público, sin otra protección que el trabajo paciente de la que ama la palabra, su exactitud y su violencia. Sus versos me han sacudido como se sacude a los espíritus adormilados. Hace falta mirar las flores que "una interminable hemorragia de milagros rotos" se lleva a su paso. Oír el grito: "Soy yo. El recuerdo enérgico de la esperanza" para despertar. Y también sufrir un poco nuestra condición que es ciega y menos lúcida que la de sus poemas.


IV
Yo soy ésa -el ánima- que plagia estrellas.

La temblorosa que amaga piltrafas y escupe versos.

Yo soy ésa que se piensa diablo.

Por tanto mirar escombros

olvido el transcurrir del tiempo y me conjuro

rancia, descomunal.
Allano el último soplo y arrojo de mi cuerpo el horror.

A manera de réquiem, perpetúo e incendio
el don de lo fétido.
Canto a la esencia maldita.

No soy poeta y las palabras me arrastran
para que mendigue entre líneas.
Con dientes me sostengo incestuosa de mi peso.

Copulo a solas -final de un rito- como si el morir
fuera eterno.
Muero. Muero. Muero.
Más yo vuelvo desandando muertos.


Podría reproducir aquí todos y cada uno de sus poemas para que ellos digan lo que yo apenas columbro, para que hable la voz enérgica de María García Velasco, la dolorosa, la sensual, la entrañable.

viernes, 15 de julio de 2005

Terminar de leer una novela

Estoy. Es decir: estoy en el café La Pause (Francisco Sosa, Coyoacán). Estoy sentada frente a una taza un poco tibia. Estoy por terminar una novela de Paul Auster, Leviatán. Estoy a punto de ser descubierta por una pareja que creía que irse al fondo de las cafeterías les permitiría ese suave escarceo de las primeras citas. Estoy, en realidad (me pellizco, sí, compruebo dolorasamente la realidad) imaginando la mejor manera de terminar la lectura de una novela. Es decir: estoy frente a la computadora realizando lo que alguien llamó "pajas mentales" (nótese que teniendo las dos manos ocupadas es estrictamente cierto). Y pienso en las circunstancias que he terminado una novela:
  • En el baño una vez. Metafórico eso de cerrar el libro y luego tirar de la cadena. Kitchen de Banana Yoshimoto.
  • Con los ojos a punto de cerrarse, porque ya son las tres de la mañana de un día laborable. Varias veces (muchas). Horrible cuando se ha tratado de una mala novela porque he tenido que cargar con ello el resto del día.
  • A punto de salir (tarde, muy tarde) a una cita importante. Una vez. Inenarrable el hecho de llegar con una hora de retraso sin coartada posible. Javier Marías (Mañana en al batalla piensa en mí).
  • En la cama de un hotel. Una vez. Dejé de ir a la playa y a cenar por leer las últimas páginas de Rayuela (inolvidable).
  • En la playa, tumbada al sol. Una vez. Era una novela de Italo Svevo (Senectud).
Terminar una novela, sobre todo una buena, produce un vacío existencial de diversos grados. Una se queda pasmada ante las últimas palabras. Huérfana de letras que han salvado los destiempos y se han dejado maltratar estoicamente. Ese vacío se parece un poco al que siento al salir de una buena película, aunque una siempre tiene el consuelo del vacío compartido, llenado con frases huecas de camino a casa.

jueves, 7 de julio de 2005

Un gigante aplasta en su carrera

Hace unos meses, paseando por el centro de Puebla, me enteré del Tsunami en Asia y de la muerte de Susan Sontag. Esas noticias saben bastante mal lejos de casa (aunque sean dos horas en carretera y otras tantas de tráfico chilango). No necesita una estar esquilando ovejas con cataratas en la Patagonia, para extrañar el mando a distancia que nos conecta a esos interminables loops de desastres y a los panegíricos inexactos de los muertos notables, desde casa.

El martes 5 de julio, estaba de nuevo aplanando adoquines en la que un día fue de los ángeles y ahora es de Zaragoza. Recordé aquellos titulares a ocho columnas y en una esquina se me revelaron las nuevas noticias. No, no había nada insospechado. Desde que declararon inocente a Michael Jackson y dejaron libre al "hermano incómodo" de Salinas, un chico malo (Bejarano) más en la calle deprime, pero no abruma.

Regresé a la ciudad en medio de una tormenta de miércoles por la noche, me acosté y dormí con los goterones arrulladores en mi ventana. Hoy amanecí con la muerte de Marga López y los atentados de Londres. Nuevos panegíricos y nuevos
loops. Estaba en casa, pero por alguna razón me sentí igual de lejana. En este mundo visto desde la ventana, un gigante aplasta en su carrera las última reflexiones. Ocho señores están sentados ante una mesa redonda, donde se supone que resolverán la hambruna del mundo olvidado y el calentamiento global (culpable, creo, de esos goterones del miércoles por la noche). Y ese gigante se lleva a la bella Marga López y a las buenas intenciones de Geldorf y al protocolo de Kioto, mientras magullo el botón de jump en el mando.

domingo, 26 de junio de 2005

Sophie Calle, la ficción y mi (su) memoria



Recuerdo esta imagen, la he visto en alguna parte. Mi obsesión por las ventanas me llevó hace ya muchos años a recortar una imagen, aparecida en el suplemento Babelia del periódico El País. Era la fotografía de una vitrina abierta que contenía varios objetos. Guardé el recorte, junto con muchos otros, en un fólder que se quedó extraviado por la casa (mal de archivo, supongo, Jacques). Años más tarde, me fue devuelto. Mi expareja se había llevado mis recortes y me mandó la carpeta un año y tantos meses después de nuestra separación. Tal vez si todo este material se hubiera quedado en casa habría desaparecido para siempre, pero al recuperarlo recuperé también mi memoria.

Vuelvo a la imagen de la vitrina. Hace quizá ya dos años, se me ocurrió celebrar el aniversario del seminario del que soy becaria con un
collage. La idea era imprimirlo y repartirlo a los miembros. Al final me quedé con todos los ejemplares, pero ese collage se convirtió en un emblema de mis trabajos académicos que giran en torno, "curiosamente", a la memoria. En él
puse algunos recortes de la carpeta recuperada y entre ellos el de la vitrina.

Aquí tendré que detenerme para per-seguir la historia. La revista de arte en donde trabajo, publicó hace unos números, un artículo sobre una artista francesa llamada Sophie Calle (París, 1953). Me llamó la atención su trabajo, sobre todo porque constituía una aproximación bastante original a la relación de la imagen fotográfica con la autobiografía ficcionalizada, la memoria y el relato.

Invoco aquí las palabras de Calle sobre la obra
La Filature (La sombra) de 1981: "El Centro Pompidou me invitó a una muestra colectiva llamada Autorretratos, y pensé que el único modo de hacer mis autorretratos, después de seguir a tanta gente, era invirtiendo los papeles(...). A petición mía, durante el mes de abril de 1981, mi madre se acerca a la agencia Duluc Detectives privados. Pide que me sigan y reclama una relación escrita de mi empleo del tiempo y una serie de pruebas fotográficas de mi existencia." A partir del reporte de los detectives, Sophie Calle armó un relato de un día por París, acompañándolo con datos fidedignos de hora y lugares visitados (con las fotografías del detective). Aquí podrán seguir la sombra.

Me prometí buscar más información acerca de su trabajo, pero ya se sabe... Planes van, planes no vienen. Hoy, robándole espacio al mundo, me metí de lleno a las páginas web dedicadas a ella. Encontré las imágenes que buscaba y otras que sin saberlo están en mi vida desde antes de establecer una línea con Sophie.

Regreso al principio: pensé “Recuerdo esa imagen, la he visto en alguna parte” cuando me topé con su trabajo
Ritual de cumpleaños. Ahí estaba mi vitrina y otras vitrinas que completaban relatos de una memoria ajena, pero que se imbricaban a la mía de un modo inexorable. Volví a mi collage, respetuosa de la apropiación había dejado el pie de foto en donde se podía leer, “Parte de la serie ‘Ritual de cumpleaños’ de S. Calle”. Podría haber llegado a ella hace mucho tiempo. Sonreí. Mi mala memoria y mi desidia me habían regalado esta noche de domingo una epifanía. Gracias, Sophie Calle, por acompañarme en momentos tan puntuales de mi vida. A modo de homenaje he aquí también un relato, ficcional y no, de la imagen.

jueves, 23 de junio de 2005

Haydée y la memoria cinematográfica

Haydée Una podría comparar a Haydée con las Indie poperas (vaya oximorón) Natalia Lafourcade y Julieta Venegas: las tres comparten una voz con poca potencia, pero con la suficiente personalidad para prescindir de un "do" de pecho. Hay algo que privilegio en Haydée (hija del cubano Pablo Milanés) y es su paso lo mismo por el Jazz que por los ritmos afrocubanos sin muchas dificultades. Ahora mismo escucho su voz suave y armoniosa en Tanto amar, el tema más conocido de su primer disco: un chillout jazzero. Es curioso, hace unos meses cuando no sabía de quién era ni cómo se llamaba esta canción, solía oírla de regreso de dar mis clases en una infame universidad del sur de la ciudad (UIC). Por alguna razón los programadores de 108 fm la ponían más o menos a la misma hora: 20:10 hrs.

No sé si a ustedes les pase, pero cuando voy en el coche, en ciertas ocasiones y con cierta música tengo la sensación de ser parte de una película, una especie de
mini road movie. Imaginen: Insurgentes de noche, algo de tráfico, después de la lluvia, húmedo asfalto y una conductora con aire ensimismado y al fondo una música que paulatinamente sube de intensidad. Así recuerdo esas noches en que mi alma cansada y desanimada por el espíritu vacío de mis alumnos, se recuperaba kilómetro a kilómetro (sería porque de paso saludaba a mi FFyL). De puro gusto me compré el CD de Haymée para invocar my own private south.

lunes, 20 de junio de 2005

La intolerancia es una enfermedad

Ya es más de mediodía y tendría que haber terminado de escribir un curso sobre género y política que he de presentar el miércoles. He hecho mis deberes, pero resulta un poco abrumador todo lo que se puede decir del tema. Sin ir más lejos, esta mañana, un psicólogo español decía, a propósito de los matrimonios homosexuales, que la homosexualidad es una patología. Esta interpretación está tan cargada de asuntos ideológicos... ¿Quién puede estar detrás de semejante afirmación? Pienso en la iglesia católica, en la derecha ultraconservadora y en un modo de ver el mundo que resulta peligroso. La intolerancia es patológica, si orilla a vivir a un sector de la sociedad al margen de sus derechos, si considera enfermedad a una conducta que era no sólo común sino apreciada en la antigua Grecia.

Si uno sigue con cierto detenimiento la historia de la construcción cultural de lo que "deben ser" hombres y mujeres, observará con cierta tristeza que venimos arrastrando un imaginario de género desde la Edad Media. En nuestros días hay una tensión entre ese imaginario y las nuevas maneras en que se quiere ver a los hombres y las mujeres. Esa tensión es visible en el rechazo a los matrimonios homosexuales, pero también en la cotidiana violencia doméstica y en el asesinato de mujeres (feminicidio).

Recuerdo una pieza teatral del mexicano Hugo Hiriart llamada Intimidad. Es la relación íntima en cuatro parejas. La primera: una hombre y una mujer maduros; la segunda: una mujer y un hombre jóvenes; la tercera: un hombre maduro y un joven y la cuarta, una mujer joven y una madura. En las cuatro parejas el diálogo se reproducía más o menos igual. Una parte masculina y una parte femenina, culturalmente hablando, es decir, el fuerte y el débil; el dominante y el dominado; el manipulador y la víctima. No había mayor diferencia entre unos y otros, ni en edad, ni en género, ni en preferencias sexuales. Creo que es un reto para nuestras culturas el construir otros imaginarios sin la sombra de la intolerancia.

sábado, 18 de junio de 2005

Comenzar de nuevo

IMG20034

Vamos a ver si esta mañana de sábado ilumina un poco el provenir de la letra errante. No estaría mal llevarla a pasear a Coyoacán, a tomar un cafecito y a buscar pelis baratas a Gandhi. No estaría mal... por cierto.

martes, 30 de noviembre de 2004

La muerte del NuShu

NuShu 2
.
En los últimos días de septiembre murió una anciana de noventa años en China,Yang Huanyic. En ella se guardaban centurias de un lenguaje femenino que protegió las alegrías escatimadas por una cultura machista de la China rural. El NuShu era un idioma secreto más que hablado, escrito y cantado. Palabras para las hermanas se escribían en hermosos libro-objeto; notas y recados de aliento se escribían en abanicos. Con Yang Huanyic, la última hablante del NuShu, muere una forma milenaria de cobijo en un mundo "moderno", donde las condiciones de vida de la mujer en zonas rurales apenas ha cambiado aquí y en China.

martes, 26 de octubre de 2004

Ángel González

He descubierto a un nuevo (viejo) poeta, Ángel González. Nació en Oviedo, España, en 1925.

Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombre de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticio y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso,
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...